miércoles, 14 de septiembre de 2011

[Declaración de principios, Cine] Funny Games y la violencia en audiovisual

Escribiendo: Sick
Escuchando: This



Hace un tiempo vi Funny Games (1997). Yo intento que este sea un blog libre de spoilers, dentro de lo posible al menos, así que procuraré no contar más de lo necesario sobre la película.

Michael Haneke es el director de la película. Y él mismo ha dicho algunas cosas sobre la película que me niego a creer. Lo que he oído y me ha parecido más convincente es que esta película es una especie de tratado o de monografía o lo que queráis, sobre la violencia en el cine, y me permito extenderlo a cualquier otro medio. Sobre lo "curados de espanto" que estamos los espectadores, sobre lo insensibles que somos a ella, al sufrimiento ajeno. En esta película el sufrimiento se plasma de una manera que hace imposible ignorarlo, que hiela la sangre. Pero además de eso, todo el rato se da a entender que es lo normal, lo que estamos acostumbrados a ver en el cine, lo cual a mí me hizo sentir como un cabrón desalmado. Lo que creo que pretendía el autor era precisamente eso, hacernos reflexionar sobre lo poco que nos suele importar el sufrimiento de las personas que vemos en pantalla. Sobre todo en películas del tipo Rambo en las que el contador de muertes por minuto es superior al de palabras.

Y de hecho no es la primera vez que veo tratado un tema como éste. Sin ir más lejos, y sin desmerecer a Funny Games, una de las mejores películas jamás hecha en España, Tesis, habló de ésto mucho mejor que Funny Games.


Porque la cosa, lo que yo quería decir, es que Michael Haneke lo enfocó mal. Por supuesto que demostró que somos unos cabronazos insensibles, que permanecemos impasibles escuchando las cifras de muertos en el telediario. Pero se equivocó al plantearlo. Porque de hecho, cuando se trata de películas, a la gran mayoría nos importa lo que le pase a los personajes. Yo no dudé ni un solo momento que iba a sufrir, ni siquiera cuando la premisa es "como no te importan estas personas voy a hacer lo que quiera con ellas; es más, tú estás aquí para ver como sufren, ¿no es verdad?". No sé si será cierto o no, pero seguro que los que nos emocionamos con las películas somos la mayoría. Y el hecho de que Bruce Willis mate gente de tres en tres y ni siquiera nos paremos a pensar siquiera en si tienen familia, no tiene nada que ver. Porque normalmente, esos muertos no son personas, ni siquiera personajes, son atrezzo, como los helechos del pasillo de la oficina. Y cuando al que matan es al malo, es otra historia. Sí, nos convertimos en unos insaciables asesinos sedientos de venganza, y estamos esperando que le corten la garganta al malo, pero es que tampoco se le percibe como persona, sino como un simple personaje.


Yo pienso que se equivocó al plantearlo de esa manera. Pero de todas formas, me pareció una película buenísima. Hay un lenguaje cinematográfico que le da todavía más fuerza a la tesis del director, que te recuerda que estás viendo una película, que lo que ves no es real y que no deberían preocuparte los protagonistas, aunque de hecho no pares de sufrir por ellos. Son esos recursos "de manual", que se aprenden y nunca se usan, por lo que cuando los ves en la pantalla te da un gustico muy bueno, porque aunque parezcan un poco obvios y fáciles, de hecho son muy poco comunes, inteligentes, y en esta película están usados a la perfección. A mí me pareció muy buena película, con un buen mensaje mal transmitido. Pero la idea era muy buena. Sé que no tiene nada que ver con Tesis, y pido perdón por haberlas comparado, pero el asunto del morbo, de la violencia y del voyeurismo del espectador sediento de sangre son los mismos en ambas películas.

Vamos, que al margen de lo que he dicho, el concepto de Funny Games está muy bien llevado, tiene muy buenas ideas, un uso muy inteligente de la fotografía y la música (la música que suena durante los créditos de apertura es una metáfora perfecta de lo que te espera el resto de película), y en definitiva es una película excelente. Y el problema es que no estoy de acuerdo con la manera de dar el mensaje, simplemente.

Pero es de esas películas que no sabria si recomendar o no, porque es de ese cine que no está hecho para todo el mundo. Lo primero es que si no te gusta pasarlo mal viendo una película, no te la recomiendo. Si no te gustan las críticas sociales hechas de manera metafórica, no te la recomiendo. Y desde luego, si no te gustan las películas europeas con un presupuesto incomparable al de Hollywood, tampoco te la recomiendo. Pero este último punto tiene solución, Haneke volvió a dirigir Funny Games, exactamente igual, plano por plano y frase por frase, pero rodada en el hogar de los valientes, y con actores autóctonos (Funny Games alemana - 1997; Funny Games americana - 2007). Yo no he visto la nueva, porque esta idea que tienen tan a menudo los americanos de "vamos a hacer lo mismo, sin encanto y con más dinero" me suele dar arcadas. Pero sale Tim Roth, que es uno de mis actores favoritos.




No os sabría hablar del doblaje porque la vi en versión original.

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